7 de noviembre de 2013

Démonos un tiempo, unas dos eternidades juntos.

Últimamente no he escrito, será que estoy demasiado ocupado en tus labios intentando que me devuelvas el millón de besos que me robaste, en tus manos perdiendo la noción del tiempo cuando acaricias cada centímetro de mi cuerpo y en hacerte reír todo lo que pueda.

Digamos que solo busco la manera de hacerte feliz, tanto como tú me haces feliz a mí. Porque quiero tener miles de recuerdos juntos, ¿Qué digo miles? ¡Millones! ¿Qué digo millones? Infinitos. Porque conviertes cada lugar en un sitio maravilloso. Porque los días quiero pasarlos a tu lado y aprovechar cada instante juntos: siendo infinitos, siendo irritantes, siendo hielo y fuego, siendo nosotros.
Porque solo tienes que decirme lo que quieres que sea, y lo seré por ti.
Luna de mi vida.

30 de julio de 2013

Lo siento

Quizás sea demasiado tarde pero quiero decírtelo.

Siento no ser tan perfecto, no ser tu chico ideal y no intentar cambiar nada para serlo.

No quiero que te vayas, quiero que estés a mi lado cada segundo de mi vida. Quiero despertar a tu lado, hacer nuestras tonterías, comerte a besos y regalarte cosas que no te esperas.

Posiblemente no sea perfecto, pero voy a hacerte reír hasta que lo parezca… Al menos un poco.

Porque solo soy un niño que trabaja de albañil sobre tu boca y forma la curva que dibuja tu sonrisa tonta.

25 de julio de 2013

Y volver...

Y ocurrió, como si se hubiera predicho lo que dije días antes.

La echaba de menos mucho por su sonrisa relajada, por sus labios rojos, por sus ojos marrones y por esa voz dulce y flojita que ella posee.

Y en esa esquina nos encontramos como si estuviese programado. Ella estaba más o menos como siempre, su pelo había cambiado, pero su forma de ser seguía intacta…

Hablamos, y nada más… En otra ocasión podría pasar más, pero esta no fue la ocasión. Habían cambiado los factores y habíamos madurado. 

Pude verla y eso es lo importante. Los recuerdos volvieron, al igual que ella y ella se fue junto a dos besos.

13 de julio de 2013

Seré tu khal si tu eres mi khaleesi

Y es entonces cuando mi corazón, cubierto por una espesa capa de hielo, empezó a derretirse bajo sus cálidos besos.

Es entonces cuando te das cuenta de que, quieres serlo todo de ella. Lo único que quieres ver son sus ojos marrones y esa sonrisa perfecta.

No volveré a hacerte daño, y no dejaré que te lo hagan porque usaré el hielo que derretiste de mi corazón para protegernos.

“Quizás esto sea un sueño, mi sueño, nuestro sueño… Tú eres la luna de mi vida y eres todo lo que necesito, es lo único que sé.
Y si esto es un sueño, mataré al hombre que intente levantarme.”

12 de julio de 2013

Y ¿De qué sirve huir?

Huyo, me escondo en risas, en locuras, en tonterías, en mí mismo… Me escudo en sentimientos….

Pero… ¿De qué sirve? Ella sigue ahí, pegada y siempre vuelve. Sus (Nuestros) recuerdos vuelven una vieja canción de verano.

Y huyo y me escondo, no quiero sentimientos. Ella es una estrella y yo una simple nube…

-Quizás estamos demasiado lejos- Pienso mientras escucho nuestra canción.

Ella un ángel y yo un simple humano. 

Y aquí estamos yo, nuestra canción, nuestros recuerdos y tú tan lejos de mí. 

21 de junio de 2013

Es ella y soy yo

Y sus cambios de opinión, su naturaleza, sus ganas de reír y de que todo salga bien siempre, sus abrazos y sus besos apasionados, sus ganas de sobrevolar el mundo, sus ganas de hacerse un tatuaje, sus ganas de leer, sus ganas de amarme al máximo siempre es lo que la hace única, irrepetible e irresistible.


Porque voy a aguantar tus cambios de humor y de opinión instantáneos, porque te protegeré cuando estés débil y te acompañaré cuando estés fuerte. Porque no todo sale bien, no todo sale perfecto, pero a tu lado es jodidamente difícil que lo sea tanto como nuestro amor. Porque te haré reír siempre que pueda, adoro tu sonrisa y es lo único que me alegra los días, porque estaré allí cuando quieras o necesites un abrazo o un beso intenso. Porque superaré mi miedo y te acompañaré a donde vayas, porque iremos y nos haremos nuestros tatuaje. Porque leeremos todo lo posibles y más. Porque te amo, más de lo que nunca pude imaginar lo que me hace único, irrepetible e insaciable de ti.


"Y su cuerpo estaba lleno de ella, de su tacto y de su olor. Curioso, lo que más se le había clavado en el corazón y en la cabeza no era el recuerdo de sus besos en el baile, sino la forma en que se había acurrucado contra él esa noche, con la cabeza sobre su hombro, su aliento en el cuello, como si confiara en él absolutamente."

20 de junio de 2013

La eternidad de volver a verte.

-¿Puedo volver a verte?-Preguntó con voz temblorosa y nerviosa, tanto que me apreció entrañable.
-Claro-Respondí sonriendo.
-¿Mañana?-Me preguntó, con la misma actitud.
-Paciencia...-Le aconsejé-Paciencia mi pequeño saltamontes. No querrás parecer ansioso...
-No, por eso te he dicho mañana.-Me contestó- Quisiera volver a verte hoy mismo, pero estoy dispuesto a esperar toda la noche y buena parte de mañana.

9 de junio de 2013

Un primer año

Y, rodeados de libros, me perdí entre sus besos.
Ha pasado un año, un año mágico lleno de ilusiones, de libros, de caricias, de regalos, de amor, de besos, de capicúas y de pasión incontrolada.


Porque ha pasado un año de toda la eternidad que nos queda pasar juntos.

Soy infinitamente tuyo Cristina.

7 de junio de 2013

Es como una explosión cada vez que te tengo.

Y no bromeo cuando te digo que me robas la respiración.

Seré un cohete y viajaré hasta el espacio en busca de tu corazón, que está en la luna. 250 mil millas en una noche de Junio y no soy nada sin ti.

Debes de ser una hechicera, porque has logrado lo imposible, has logrado que en mi camino frío como la nieve este lleno del calor de tus abrazos porque cuando estoy contigo no hay límites para llegar donde sea, no hay barreras… Somos tú y yo elevados al infinito.

Prométeme que si me hundo, si me rompo y dejo mis sentimientos al descubierto, no estaré cometiendo un error.

Y, cuando llegue el final, me tumbaré en tu regazo, para morir en tus brazos.

24 de mayo de 2013

Porque, al final, tuvo razón


-“Algún día acabaremos juntos.”- me dijo ella.

¡JÁ! Era una gran mentira, eran unas falsas esperanzas, era una posibilidad remota… Pensaba que aquella frase no era más que una mentira al igual que las que yo le contaba a ella.

No creí en la posibilidad de estar con ella, era imposible. Pero no entendía por qué me decía eso… Quizás sentía lastima y nada más.

Pero los días pasaron, y le dieron la razón a ella.

Porque has hecho que mis cuentos de hadas de antaño se convierta en realidad. 






“Estoy determinado y listo para ser una comodidad que cumpla todas tus fantasías.”

10 de abril de 2013

Recuerdos, que explotan, anclados en una imagen.


-Toma, hemos decidido que tú también deberías tenerla, pero tendrás que prometerme que no sufrirás.
+ ¿Qué puede ser que me haga tanto daño?
-Prométemelo.
+ Te lo prometo, ahora dámelo.



Y me lo dio, era una imagen de un papel dibujado, sin más.
Al principio pensé que era una tontería, una payasada típica de nosotros... Pero después me fijé en el papel escrito y en la habitación dónde estaba.



Era su mesa, era su letra y era la marca de sus labios reflejado en aquella tarjeta. Esos labios que tantas veces me habían aconsejado, que me habían hecho feliz, que tantas veces me invitaron a soñar... Y solo pude llorar, llorar por los miles de recuerdos que bombardearon mi cabeza, llorar por todos los mensajes cifrados que me había dejado con aquellas letras, llorar por todas las veces que escuché “Te quiero” de esos labios.

Recordé una situación en especial, estábamos sentados en una calle a la espera de que los de seguridad no se fijaran en nosotros para entrar en una discoteca. Ella me miró, sonrió y me susurró al oído que todo saldría bien, y si no salía bien que la acompañara a casa. No salió bien, como era de esperar, y la acompañé a casa. Durante todo el trayecto fueron risas, chistes y cotilleos, a los cuales yo no le daba importancia pero me hacía sentir importante. Fue entonces cuando llegamos a su portal, me dio un beso inesperado, me susurró un te quiero y subió a su casa.

Yo deambulé por las calles hasta encontrar un banco que me permitiese mirar al cielo, cuando lo encontré me senté en él y miré al cielo. Buscaba la luna, esperando que ella solucionase mi problema, pero no estaba.

“Quizás todo sea la luna.”-Pensé- “Que juega conmigo tanto cuando está como cuando no está.”

+ He roto mi promesa, pero gracias por hacer que no la olvide.

1 de abril de 2013

Prisionera


Te haré mi prisionera, que mi cama sea tu celda y mis sábanas tus grilletes. Y te amaré, infinitamente infinito.


31 de marzo de 2013

Tu amor es un regalo...


Quizás ella no sea perfecta y yo esté totalmente enamorado, completamente loco por pasar cada instante de mi vida junto a ella y no me fije en cada uno de sus imperfecciones.

Pero quizás yo tampoco sea perfecto, no soy su tipo de chico y es que quizás yo no sea lo mejor para ella.

Y es que a veces, estando junto a ella, pienso si esto tendrá futuro, si no se romperá mañana mismo, si un día próximo  no volveré a desaparecer y hacer que se acabe todo…

Y es entonces cuando ella me besa, y todo desaparece.Solo importa ese instante de felicidad extrema y lo único que quiero es amarla durante el resto de mis días, cumplir cada una de sus fantasías, de sus locuras, de sus deseos.… Quiero ser todo para ella. Porque si nos amamos, el tiempo no es nada.


“-Jamás he querido tener nada en mi vida que no soportara perder. Y ya es demasiado tarde, no es porque seas preciosa e inteligente… Ahora ya no me siento solo. ¿Te casarías conmigo?
+No… No hablaba en serio, solo quería saber lo que se siente lo que se siente al rechazar al amor de tu vida.
-Entonces… ¿eso es un sí?
+Sí… Y cien veces sí.”

15 de marzo de 2013

Chico Irritante


Así es como era yo, al menos eso era lo que me decía ella…

Quizás me dejé llevar por la emoción, era la primera vez que me ponía un apodo y era algo especial, algo único, algo mágico, algo irritante.

Quizás no me agradaba mucho la idea de ese sobrenombre, pero es el que ella me otorgó y poco a poco le tomé mucho cariño. Tanto, que cuando escuchaba esa palabra sonreía en la mayoría de las ocasiones.




Porque antes era irritante, pero ahora somos infinitos.

14 de marzo de 2013

Porque siempre estarás conmigo.



Esta canción va dedicada a todos aquellos que, por circunstancias del destino, hoy no pueden estar con nosotros, viviendo y compartiendo nuestra felicidad, alegría, tristeza, frustración… Por todos aquellos que se fueron sin saber que aún le necesitábamos.

Va por vosotros. Va por ti, pequeña.



"Tranquilo te estaré esperando porque sé que llegarás tarde, como siempre."

3 de marzo de 2013

Él


Él solo quería acostarse con ella, disfrutar de su cuerpo efímeramente y guardar aquel recuerdo para siempre que lo necesitase, pero acabó durmiendo con ella, despertándose antes y verla dormir unos instantes para así notar que la vida volvía a sonreír.

Él que era un egoísta egocéntrico terminó secando sus lágrimas, escuchando sus problemas y yendo a por ella después de las clases.

Él que solo quería tomar su cuerpo una noche, terminó tomando su mano cada noche admirar a la luz de la luna todos aquellos detalles que la hacían única.

Él que solo quería un lío de una noche, se convirtió en un adicto a su aroma, a su pelo, a sus besos… A ella.

Y entonces, pasó a querer comerse el mundo junto a ella y a ver que cada momento junto a ella valía todo el sufrimiento que habían pasado. 



26 de febrero de 2013

Sus besos


Y ese beso que de tu mejilla se deslizó para llevarme en tus labios a un mundo infinitamente mejor. 

20 de febrero de 2013

Dreams #3


Me tumbé, esperando a que el sueño me invadiese.

Y así fue, un sueño un tanto extraño. Casi me parecía real.

Despertaba tumbado en la cama, en una habitación blanca casi inmaculada. La cama era ancha, había dos mesitas de noche de color blanco y en la pared del cabecero había una gran multitud de fotos. Apenas les presté atención ya que todo me parecía muy rutinario, me incorporé y busqué en la mesita mi ropa interior, después abrí el pequeño armario que había en la esquina para buscar mi ropa.

Mierda, me falta la camisa.” Pensé mientras me ponía los vaqueros.

Salí de la habitación en dirección al salón, que tenía un calor más cálido y acogedor. Y allí estaba ella, sentada con las rodillas subidas en una butaca en tonos madera, tan perfecta como siempre, estaba leyendo un libro bastante antiguo y bastante deteriorado al cual apenas se podía ver una parte del título… “viajero”.

Me acerqué a ella, tomé el libro y lo dejé encima de una mesa auxiliar que había allí mientras la besaba.

-Me tienes que devolver la camisa-Le susurré al oído.
-Tendrás que quitármela- Dijo ella mientras me devolvía el beso.

La cogí en brazos, noté como el pelo castaño resbala y caía en mi piel, me encantaba esa sensación de paz y tranquilidad. Fue entonces cuando me di cuenta de que ella apenas estaba vestida con mi camisa, unas bragas y unos calcetines largos. Cada vez me encantaba más esa escena.

La subí a la encimera de la cocina, mientras, le desabrochaba los botones de su camisa. Ella jugaba con sus manos en mi espalda y en mi pelo. Cada vez que un botón se desabrochaba yo besaba la parte que cubría y así, poco a poco, subí hasta sus labios.


-Sería una pena quedarnos con las ganas, esas alas en la espalda me piden a gritos que lo arañe- Dijo mientras esbozaba una sonrisa perversa.
-Al menos no te pide a gritos que lo haga tuyo, como el tatuaje que usted tiene en el pecho-Dije mientras le besaba en el cuello.

Ambos sonreímos y nos besamos pero, cuando nuestros labios se separaron, todo desapareció con el sonido del despertador.

Miré al techo y pensé: “Algún día, lo haré realidad.”

17 de febrero de 2013

Y su amor, nos volvió perfectos


Me tumbé en la cama, deseoso de descansar tras un día casi completo.

Estaba mirando hacia el infinito, planeando la forma de decirle cuanto la amaba y como no quería nada que no fuese ella, pero no encontraba las palabras.

Hacía calor, o al menos eso notaba yo, así que me deshice de la camiseta que tenía. Ella se puso encima de mí observando cada detalle de mi torso. Lo deseaba.

De repente la abracé, mi piel necesitaba estar en contacto con la suya. Y la besé, porque mis labios también tenían esa necesidad. El pulsó se nos aceleró y ese beso llevó a otro, y ese otro a otro…

Poco a poco notamos como nos sobraba la ropa, como nuestra piel querían estar juntas.

Fue entonces cuando, tras un beso intenso, se separó un palmo de mí. El Sol lanzaba sus rayos con fuerza tras ella e iluminaba cada detalle de belleza de su rostro, y sonrió. Me lanzó una de sus sonrisas de las que me dejaban indefensos. Quizás no es perfecta, pero en esos momentos y para mí, sí que lo es.

Y fue entonces cuando confirmé que la amaría el resto de mis días. 

Despertar


Y todo se volvió oscuro, no hubo nada más que sombras en un vacío infinito.

Ya no había recuerdos que doliesen, ni recuerdos alegres, no había olor, no había colores, no había nada… Nada.

Estaba solo y ¿asustado? No, asustado no es la palabra. Estaba tranquilo, no había nada que me dañara, reinaba una paz enorme en aquel mundo de sombras en el que, en el fondo, no quería escapar.



Pero un recuerdo se coló en la infinita oscuridad, era ella. Un atisbo de luz en aquella infinita oscuridad.





Sabía que tarde o temprano despertaría, mi corazón seguía latiendo y tenía muchas cosas pendientes que hacer. Pero lo único que esperaba era que al despertar estuviese ella allí. 

Cuando desperté fue cuando me di cuenta de que había estado demasiado tiempo prisionero de mis recuerdos. Necesitaba contarlo todo, necesitaba saber que sentía ella, que me respondería, saberlo todo. Porque despertar solo fue más duro que estar sumido en aquel sueño en el cual no había nada.


Desperté y me di cuenta de que no quería volver a despertar… Sino era con ella a mi lado.

11 de febrero de 2013

Y nos olvidamos del sexto mandamiento...




Era una calurosa tarde de verano, estábamos ella y yo como siempre, amándonos en su sofá. Jugando a ver quién podía dar más besos al otro.

Poco a poco el juego se fue calentando, la temperatura de nuestro cuerpo se elevó hasta límites infinitos que solo el otro cuerpo podía calmar. La ropa empezó a molestar, los besos eran más cortos e intensos, nuestras respiraciones se aceleraron con nuestros pulsos. Mis ojos verdes subieron la mirada y encontraron los suyos marrones, mirándome perversamente.



Se levantó de encima de mí y se fue hacia su cuarto, yo la seguí como un fiel perro sigue a su amo. Se tumbó en la cama, esperando a que yo me tumbase encima y continuáramos ese peligroso juego que habíamos comenzado en el sofá.

En la cama el juego cambió, todo cambió. Ya no nos besábamos para satisfacer nuestras necesidades, sino para calentar aún más si se podía el cuerpo del otro. La ropa pesaba demasiado y poco a poco fue cayendo al suelo, prenda por prenda, hasta terminar semidesnudos en su cama.

Seguimos jugando al juego de a ver quién calentaba más a quién hasta que entonces, casi en un susurro, me dijo “Vamos a hacerlo”. Mis pensamientos volaron, cuantas noches había soñado con que aquella frase saliese de sus labios, cuantas veces había deseado hacerlo con ella,… Infinitas.

Mis manos se deslizaron rápidamente por su espalda y desabrocharon el sujetador, sus manos separaron nuestros cuerpos y bajaron hacia mi entrepierna. Un escalofrío recorrió mi piel, mis labios se propusieron besar cada centímetro de tu cuerpo. Poco a poco fueron bajando hasta que mis dedos se posaron en el borde de su braguitas. ”¿Estás segura?” Le pregunté. “Hazlo” Respondió.

Mis manos terminaron por desnudarla, era la primera vez que la veía desnuda, la primera vez que veía a una mujer desnuda que quería todo de mí, una mujer que me amaba tumbada en su cama.

Quizás no fue el mejor inicio, pero fue nuestro inicio y eso lo hace perfecto.

Era inevitable, ella tiene mi primera vez guardada en su corazón. Y su "C" con dos "J" acladas en el mío para siempre.


  
-Y la abracé, con todo el tiempo que la había echado de menos.

3 de febrero de 2013

Pequeños secretos...

Mi mirada estaba perdida en el infinito, en mis pensamientos solo buscaba la forma de volver a sorprenderla y volver a verla sonreír.

-¿En qué piensas, cariño?- Preguntó
*Maldición, no puedo decirle lo que estaba pensando… *Pensé
-En que mañana es Sábado y pasado Domingo- Respondí
*Menuda mierda de respuesta has dado, pero al menos puedes seguir pensando en cómo volver a sacarle esa sonrisa que tanto te gusta*Pensé después

Y allí estaba, la sacó a relucir delante de todos, una sonrisa que me volvía loco, me encanta verla así de feliz, sin problemas que le molestaran, ni nada por el estilo… Solo su sonrisa hacía que el día hubiese valido la pena.

-Estás loco- Me dijo
*Por  volver a verte sonreír*Pensé
-Lo sé, las mejores personas lo están.-Le dije

Y nos fundimos en un beso, con sonrisa final incluída.

-Te amo Óscar-
-Y yo a ti, Cristina. Más de lo que nunca hubiese imaginado que amaría a nadie.-
  


*Daría lo que fuese por abrazarla* Pensé. 

Y mis ojos verdes se fijaron en la luna (Porque sabía que, en algún lugar, también estarías viéndola) mi mente no estaba en la conversación, a decir verdad no estaba en nada salvo en ella.

-Pareces que estas en otro mundo- Me decían
-Que va, solo problemas de que mi vaso está vacío- Respondía.

No sabía cuántos había bebido, tampoco me importaba siempre y cuando borraran su recuerdo, su estúpida sonrisa, sus ojos marrones, tu pelo largo y castaño, siempre que me alejaran de ese mundo. Ella era el único vicio comparable a la botella...

Y parecía que iba a ser así, poco a poco me distraía más, poco a poco me parecía divertido todo, poco a poco todo iba a mejor…

ntonces se acercó y con un rotulador negro me dibujó una estrella en la muñeca… Dark Star… Mierda, otra vez ella no… Otra vez mi mente se volvió a llenar de sus recuerdos, sus palabras, sus labios, sus palabras… Otra vez mi corazón volvía a sangrar…

Y me volvía a ir a la luna, donde solo ella y yo podíamos escondernos. Un secreto oculto a miles de kilómetros.

“Sabrás cuando estés enamorado cuando no dejes de pensar en ella.”
  

29 de enero de 2013

Orgullo


-Hi girl-
-Hi boy-
-¿Quién es ese de tu foto?-
- Mi novio-

Y mi mundo se desplomó, estaba con el “enemigo”, estaba con alguien que trataba de hacerme la vida imposible ¿Por qué mi princesa tenía que estar recluida en su cárcel? No era justo. Y mi orgullo no paraba de decirme que ese era un golpe bajo y que había que devolverlo pero más fuerte, pero no hubo fuerzas… Hubo rabia contenida y que tenía que explotar. Me fui, lejos, a un lugar donde pudiese explotar sin importarle a nadie. Desaparecí no sé cuánto tiempo sin hablar con nadie salvo conmigo mismo.

Cuando la rabia se había esfumado, volvió el orgullo y el odio y se asentaron en mi corazón. Había que hacer daño y no importaba el precio. Tomé una foto de un beso y la puse.

“Si reacciona de forma extraña, siente algo por mí”- Pensé, muy convencido.
-Hi boy-
-Hi girl-
Y todo era igual, solo era uno más y él era el especial. Había perdido esa batalla y había perdido lo más importante, a ella.

“Igual estaba enamorado…”

Monotonía...


Estaba solo, prisionero de mis recuerdos con ella y de un presente que no me dejaba escapar.

Todo era monotonía, los días eran fotocopias unos de otros… Me asfixiaba y lo único que a veces me sacaba de esa rutina era ella. Encontrármela de nuevo en aquella esquina hacía que las semanas grises y apagadas valiesen la pena para poder volver a verla. Y sonreír junto a ella.

Ella ocupaba mis sueños, mis fantasías, mi realidad, incluso mi mente en los exámenes… Pero no importaba, lo que importaba es que podía volver a verla una vez más.

A veces la esperaba en la esquina, para ver su sonrisa y así saber que el día había valido la pena.

24 de enero de 2013

Una despedida


Y esta es la primera entrada que te dedico y la última.

Tú, que siempre has significado tanto para mí, que tanto he luchado por ti, que mucho he perdido por ti, que a tanto he renunciado por estar contigo,… Todo lo has tirado a la basura.

Has hecho que me arrepintiese de algo que, hasta hace poco, me sentía feliz por haberlo vivido. Has hecho que todo este tiempo que hemos vivido juntos no sirva para nada, todo se ha hecho cenizas que el viento se ha llevado(al igual que nuestras fotos).Has hecho que todas las batallas fuesen en vano. Has hecho que las veces que te defendí no sirviesen para nada. 


Y ahora solo puedo decirte que si alguna vez te hice daño, lo hice con  esa intención y espero que tu odio vaya dirigido solamente hacia mí.

Y ya no somos nada, no somos ni tierra, ni cielo, ni estrellas… Solo somos un alma perdida y un alma encontrada.

Todas las noches soñaba con este momento...


Y se acercó a mí de nuevo, invadiendo mi espacio, demoliendo mis defensas, despejando las posibles dudas, haciéndolo todo más fácil con las ideas más claras que yo, y me volvió a besar.

Pero, cuando creí que había terminado, volvió a empezar. Parecía que no iba a acabar nunca, pero yo tampoco quería que acabase. Quería quedarme allí, en aquella esquina, durante toda la noche, besándola, sintiéndola, amándola… Como nunca antes había amado a nadie. Quería demostrarle que ella era lo más importante en ese momento, solamente ella.

Y, si fuera por mí, volvería a repetir esa noche, en esa misma esquina y con los mismos protagonistas.

“-Ese era el último- Decía mientras se alejaba. Pero antes de que pudiese soltarme la mano se la volvía a agarrar con fuerza y la atraía hacia mí.
-El último de aquel segundo- Susurré antes de volver a perderme en sus labios.”



Y así pasaron las horas. Y eso era todo lo que yo deseaba, ella y nada más.

11 de enero de 2013

Era interminable...


Mi conciencia estaba tranquila, le había dicho todo lo que sentía tanto en ese momento como antes. Por fin podría conciliar el sueño que tanto ansiaba, al menos eso creía.

Pero no fue así.

Mis noches se volvieron más intensas, con muchas más dudas y mi interior necesitaba una respuesta. Una respuesta que no llegaba y cada día que pasaba se hacía menos y menos soportable el dolor que expresaba mi cuerpo por esa respuesta.

Las noches contagiaron a los días, los días a las horas, las horas a los minutos y todo se hizo eterno. El tiempo en sí se volvió interminable, insoportable sin aquella respuesta. Y solo Numb resonaba en mis cascos.

Al principio quise una respuesta elaborada y sencilla, que me dejara claro su punto de vista. Pero con el tiempo me conformaba con un “Lo he leído, me has hecho demasiado daño para que te perdone. Adiós.” Preferí sentir el mayor dolor a aquella angustia que me mataba dolorosamente poco a poco.

Y el día menos esperado, cuando toda esperanza sobre una posible respuesta se había esfumado… Sucedió. Hubo una respuesta, la cual me plantearía nuevas dudas, pero yo me ilusioné por esa respuesta. SU respuesta.




Dime, de qué manera o forma conseguiste que, por ti, rompiese mis normas.



Yo, era un manojo de nervios manejado por tu cuerpo.

10 de enero de 2013

La espera...


Me tumbé, cansado.

No sabía si arrepentirme de lo que había hecho o sentirme orgulloso de ello.

Le había contado nuestra historia pero desde mi punto de vista, pero… ¿Y si no le gustaba? ¿Y si no era ella? ¿Y si la vida la había cambiado y no quería mis recuerdos para nada? ¿Y si no es como era antes?... Muchas posibilidades  se habían infiltrado en mi mente pero se esfumaron cuando una frase se posó en mi cabeza “Al menos le has contado la verdad de los hechos que habéis pasado juntos, tú puedes estar tranquilo.”

Me levanté, vislumbré un poco sobre mi estantería y tomé Marina entre los dedos de la mano. No me acosté hasta que no acabé con él. Era lo único que me quedaba de ella, su recuerdo escrito en páginas y la esperanza de que aquel correo llegara a leerlo.

Ojalá pudiese despertar donde estés tú. Ojalá sintieses lo que siento yo por ti.