Mostrando entradas con la etiqueta Felicidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Felicidad. Mostrar todas las entradas

7 de noviembre de 2013

Démonos un tiempo, unas dos eternidades juntos.

Últimamente no he escrito, será que estoy demasiado ocupado en tus labios intentando que me devuelvas el millón de besos que me robaste, en tus manos perdiendo la noción del tiempo cuando acaricias cada centímetro de mi cuerpo y en hacerte reír todo lo que pueda.

Digamos que solo busco la manera de hacerte feliz, tanto como tú me haces feliz a mí. Porque quiero tener miles de recuerdos juntos, ¿Qué digo miles? ¡Millones! ¿Qué digo millones? Infinitos. Porque conviertes cada lugar en un sitio maravilloso. Porque los días quiero pasarlos a tu lado y aprovechar cada instante juntos: siendo infinitos, siendo irritantes, siendo hielo y fuego, siendo nosotros.
Porque solo tienes que decirme lo que quieres que sea, y lo seré por ti.
Luna de mi vida.

25 de julio de 2013

Y volver...

Y ocurrió, como si se hubiera predicho lo que dije días antes.

La echaba de menos mucho por su sonrisa relajada, por sus labios rojos, por sus ojos marrones y por esa voz dulce y flojita que ella posee.

Y en esa esquina nos encontramos como si estuviese programado. Ella estaba más o menos como siempre, su pelo había cambiado, pero su forma de ser seguía intacta…

Hablamos, y nada más… En otra ocasión podría pasar más, pero esta no fue la ocasión. Habían cambiado los factores y habíamos madurado. 

Pude verla y eso es lo importante. Los recuerdos volvieron, al igual que ella y ella se fue junto a dos besos.

13 de julio de 2013

Seré tu khal si tu eres mi khaleesi

Y es entonces cuando mi corazón, cubierto por una espesa capa de hielo, empezó a derretirse bajo sus cálidos besos.

Es entonces cuando te das cuenta de que, quieres serlo todo de ella. Lo único que quieres ver son sus ojos marrones y esa sonrisa perfecta.

No volveré a hacerte daño, y no dejaré que te lo hagan porque usaré el hielo que derretiste de mi corazón para protegernos.

“Quizás esto sea un sueño, mi sueño, nuestro sueño… Tú eres la luna de mi vida y eres todo lo que necesito, es lo único que sé.
Y si esto es un sueño, mataré al hombre que intente levantarme.”

21 de junio de 2013

Es ella y soy yo

Y sus cambios de opinión, su naturaleza, sus ganas de reír y de que todo salga bien siempre, sus abrazos y sus besos apasionados, sus ganas de sobrevolar el mundo, sus ganas de hacerse un tatuaje, sus ganas de leer, sus ganas de amarme al máximo siempre es lo que la hace única, irrepetible e irresistible.


Porque voy a aguantar tus cambios de humor y de opinión instantáneos, porque te protegeré cuando estés débil y te acompañaré cuando estés fuerte. Porque no todo sale bien, no todo sale perfecto, pero a tu lado es jodidamente difícil que lo sea tanto como nuestro amor. Porque te haré reír siempre que pueda, adoro tu sonrisa y es lo único que me alegra los días, porque estaré allí cuando quieras o necesites un abrazo o un beso intenso. Porque superaré mi miedo y te acompañaré a donde vayas, porque iremos y nos haremos nuestros tatuaje. Porque leeremos todo lo posibles y más. Porque te amo, más de lo que nunca pude imaginar lo que me hace único, irrepetible e insaciable de ti.


"Y su cuerpo estaba lleno de ella, de su tacto y de su olor. Curioso, lo que más se le había clavado en el corazón y en la cabeza no era el recuerdo de sus besos en el baile, sino la forma en que se había acurrucado contra él esa noche, con la cabeza sobre su hombro, su aliento en el cuello, como si confiara en él absolutamente."

9 de junio de 2013

Un primer año

Y, rodeados de libros, me perdí entre sus besos.
Ha pasado un año, un año mágico lleno de ilusiones, de libros, de caricias, de regalos, de amor, de besos, de capicúas y de pasión incontrolada.


Porque ha pasado un año de toda la eternidad que nos queda pasar juntos.

Soy infinitamente tuyo Cristina.

7 de junio de 2013

Es como una explosión cada vez que te tengo.

Y no bromeo cuando te digo que me robas la respiración.

Seré un cohete y viajaré hasta el espacio en busca de tu corazón, que está en la luna. 250 mil millas en una noche de Junio y no soy nada sin ti.

Debes de ser una hechicera, porque has logrado lo imposible, has logrado que en mi camino frío como la nieve este lleno del calor de tus abrazos porque cuando estoy contigo no hay límites para llegar donde sea, no hay barreras… Somos tú y yo elevados al infinito.

Prométeme que si me hundo, si me rompo y dejo mis sentimientos al descubierto, no estaré cometiendo un error.

Y, cuando llegue el final, me tumbaré en tu regazo, para morir en tus brazos.

24 de mayo de 2013

Porque, al final, tuvo razón


-“Algún día acabaremos juntos.”- me dijo ella.

¡JÁ! Era una gran mentira, eran unas falsas esperanzas, era una posibilidad remota… Pensaba que aquella frase no era más que una mentira al igual que las que yo le contaba a ella.

No creí en la posibilidad de estar con ella, era imposible. Pero no entendía por qué me decía eso… Quizás sentía lastima y nada más.

Pero los días pasaron, y le dieron la razón a ella.

Porque has hecho que mis cuentos de hadas de antaño se convierta en realidad. 






“Estoy determinado y listo para ser una comodidad que cumpla todas tus fantasías.”

1 de abril de 2013

Prisionera


Te haré mi prisionera, que mi cama sea tu celda y mis sábanas tus grilletes. Y te amaré, infinitamente infinito.


31 de marzo de 2013

Tu amor es un regalo...


Quizás ella no sea perfecta y yo esté totalmente enamorado, completamente loco por pasar cada instante de mi vida junto a ella y no me fije en cada uno de sus imperfecciones.

Pero quizás yo tampoco sea perfecto, no soy su tipo de chico y es que quizás yo no sea lo mejor para ella.

Y es que a veces, estando junto a ella, pienso si esto tendrá futuro, si no se romperá mañana mismo, si un día próximo  no volveré a desaparecer y hacer que se acabe todo…

Y es entonces cuando ella me besa, y todo desaparece.Solo importa ese instante de felicidad extrema y lo único que quiero es amarla durante el resto de mis días, cumplir cada una de sus fantasías, de sus locuras, de sus deseos.… Quiero ser todo para ella. Porque si nos amamos, el tiempo no es nada.


“-Jamás he querido tener nada en mi vida que no soportara perder. Y ya es demasiado tarde, no es porque seas preciosa e inteligente… Ahora ya no me siento solo. ¿Te casarías conmigo?
+No… No hablaba en serio, solo quería saber lo que se siente lo que se siente al rechazar al amor de tu vida.
-Entonces… ¿eso es un sí?
+Sí… Y cien veces sí.”

26 de febrero de 2013

Sus besos


Y ese beso que de tu mejilla se deslizó para llevarme en tus labios a un mundo infinitamente mejor. 

17 de febrero de 2013

Y su amor, nos volvió perfectos


Me tumbé en la cama, deseoso de descansar tras un día casi completo.

Estaba mirando hacia el infinito, planeando la forma de decirle cuanto la amaba y como no quería nada que no fuese ella, pero no encontraba las palabras.

Hacía calor, o al menos eso notaba yo, así que me deshice de la camiseta que tenía. Ella se puso encima de mí observando cada detalle de mi torso. Lo deseaba.

De repente la abracé, mi piel necesitaba estar en contacto con la suya. Y la besé, porque mis labios también tenían esa necesidad. El pulsó se nos aceleró y ese beso llevó a otro, y ese otro a otro…

Poco a poco notamos como nos sobraba la ropa, como nuestra piel querían estar juntas.

Fue entonces cuando, tras un beso intenso, se separó un palmo de mí. El Sol lanzaba sus rayos con fuerza tras ella e iluminaba cada detalle de belleza de su rostro, y sonrió. Me lanzó una de sus sonrisas de las que me dejaban indefensos. Quizás no es perfecta, pero en esos momentos y para mí, sí que lo es.

Y fue entonces cuando confirmé que la amaría el resto de mis días. 

11 de febrero de 2013

Y nos olvidamos del sexto mandamiento...




Era una calurosa tarde de verano, estábamos ella y yo como siempre, amándonos en su sofá. Jugando a ver quién podía dar más besos al otro.

Poco a poco el juego se fue calentando, la temperatura de nuestro cuerpo se elevó hasta límites infinitos que solo el otro cuerpo podía calmar. La ropa empezó a molestar, los besos eran más cortos e intensos, nuestras respiraciones se aceleraron con nuestros pulsos. Mis ojos verdes subieron la mirada y encontraron los suyos marrones, mirándome perversamente.



Se levantó de encima de mí y se fue hacia su cuarto, yo la seguí como un fiel perro sigue a su amo. Se tumbó en la cama, esperando a que yo me tumbase encima y continuáramos ese peligroso juego que habíamos comenzado en el sofá.

En la cama el juego cambió, todo cambió. Ya no nos besábamos para satisfacer nuestras necesidades, sino para calentar aún más si se podía el cuerpo del otro. La ropa pesaba demasiado y poco a poco fue cayendo al suelo, prenda por prenda, hasta terminar semidesnudos en su cama.

Seguimos jugando al juego de a ver quién calentaba más a quién hasta que entonces, casi en un susurro, me dijo “Vamos a hacerlo”. Mis pensamientos volaron, cuantas noches había soñado con que aquella frase saliese de sus labios, cuantas veces había deseado hacerlo con ella,… Infinitas.

Mis manos se deslizaron rápidamente por su espalda y desabrocharon el sujetador, sus manos separaron nuestros cuerpos y bajaron hacia mi entrepierna. Un escalofrío recorrió mi piel, mis labios se propusieron besar cada centímetro de tu cuerpo. Poco a poco fueron bajando hasta que mis dedos se posaron en el borde de su braguitas. ”¿Estás segura?” Le pregunté. “Hazlo” Respondió.

Mis manos terminaron por desnudarla, era la primera vez que la veía desnuda, la primera vez que veía a una mujer desnuda que quería todo de mí, una mujer que me amaba tumbada en su cama.

Quizás no fue el mejor inicio, pero fue nuestro inicio y eso lo hace perfecto.

Era inevitable, ella tiene mi primera vez guardada en su corazón. Y su "C" con dos "J" acladas en el mío para siempre.


  
-Y la abracé, con todo el tiempo que la había echado de menos.

3 de febrero de 2013

Pequeños secretos...

Mi mirada estaba perdida en el infinito, en mis pensamientos solo buscaba la forma de volver a sorprenderla y volver a verla sonreír.

-¿En qué piensas, cariño?- Preguntó
*Maldición, no puedo decirle lo que estaba pensando… *Pensé
-En que mañana es Sábado y pasado Domingo- Respondí
*Menuda mierda de respuesta has dado, pero al menos puedes seguir pensando en cómo volver a sacarle esa sonrisa que tanto te gusta*Pensé después

Y allí estaba, la sacó a relucir delante de todos, una sonrisa que me volvía loco, me encanta verla así de feliz, sin problemas que le molestaran, ni nada por el estilo… Solo su sonrisa hacía que el día hubiese valido la pena.

-Estás loco- Me dijo
*Por  volver a verte sonreír*Pensé
-Lo sé, las mejores personas lo están.-Le dije

Y nos fundimos en un beso, con sonrisa final incluída.

-Te amo Óscar-
-Y yo a ti, Cristina. Más de lo que nunca hubiese imaginado que amaría a nadie.-
  

24 de enero de 2013

Todas las noches soñaba con este momento...


Y se acercó a mí de nuevo, invadiendo mi espacio, demoliendo mis defensas, despejando las posibles dudas, haciéndolo todo más fácil con las ideas más claras que yo, y me volvió a besar.

Pero, cuando creí que había terminado, volvió a empezar. Parecía que no iba a acabar nunca, pero yo tampoco quería que acabase. Quería quedarme allí, en aquella esquina, durante toda la noche, besándola, sintiéndola, amándola… Como nunca antes había amado a nadie. Quería demostrarle que ella era lo más importante en ese momento, solamente ella.

Y, si fuera por mí, volvería a repetir esa noche, en esa misma esquina y con los mismos protagonistas.

“-Ese era el último- Decía mientras se alejaba. Pero antes de que pudiese soltarme la mano se la volvía a agarrar con fuerza y la atraía hacia mí.
-El último de aquel segundo- Susurré antes de volver a perderme en sus labios.”



Y así pasaron las horas. Y eso era todo lo que yo deseaba, ella y nada más.

11 de enero de 2013

Era interminable...


Mi conciencia estaba tranquila, le había dicho todo lo que sentía tanto en ese momento como antes. Por fin podría conciliar el sueño que tanto ansiaba, al menos eso creía.

Pero no fue así.

Mis noches se volvieron más intensas, con muchas más dudas y mi interior necesitaba una respuesta. Una respuesta que no llegaba y cada día que pasaba se hacía menos y menos soportable el dolor que expresaba mi cuerpo por esa respuesta.

Las noches contagiaron a los días, los días a las horas, las horas a los minutos y todo se hizo eterno. El tiempo en sí se volvió interminable, insoportable sin aquella respuesta. Y solo Numb resonaba en mis cascos.

Al principio quise una respuesta elaborada y sencilla, que me dejara claro su punto de vista. Pero con el tiempo me conformaba con un “Lo he leído, me has hecho demasiado daño para que te perdone. Adiós.” Preferí sentir el mayor dolor a aquella angustia que me mataba dolorosamente poco a poco.

Y el día menos esperado, cuando toda esperanza sobre una posible respuesta se había esfumado… Sucedió. Hubo una respuesta, la cual me plantearía nuevas dudas, pero yo me ilusioné por esa respuesta. SU respuesta.




Dime, de qué manera o forma conseguiste que, por ti, rompiese mis normas.



Yo, era un manojo de nervios manejado por tu cuerpo.

4 de enero de 2013

Eras tu quien ocupaba todos mis pensamientos


A veces me preguntaba por qué pensaba tanto en ella hay que admitirlo, ella no es la más guapa del mundo, ni la más inteligente, ni la más graciosa, ni la más sexy,… Posiblemente no lo será jamás, es más, he conocido chicas mucho mejores que ella, en todos o casi todos los sentidos.

Pero entonces me daba cuenta de una cosa, ella no necesitaba ser nada de eso, ella ya era perfecta para mí. Sabía mis debilidades, mis habilidades, mis puntos fuertes y se había esforzado en conocerme más que nadie hasta entonces. Al igual que yo sentía por ella algo que nunca había sentido, una mezcla de nervios y felicidad extrema cuando estaba a su lado y añoranza cuando estaba lejos.

No había una explicación obvia, solo sé que te amaba. Sigue sin haberla, solo sé que te amo y te amaré. Ahora y siempre, durante todos los días de mi vida.

No importa lo que nos pase, siempre estaremos juntos. Infinitamente juntos.

08062012

3 de enero de 2013

Resumen de 2012


Bueno, voy a resumir este año que ya se ha ido en unos breves párrafos donde pondré lo elemental:

-Lo principal, encontré a mi chica perfecta. Lo sé, la perfección no existe pero ella hace que sus imperfecciones me encanten. Gracias por ser mi efímero sueño eterno.

-Lo principal de lo secundario, perdí a otra persona importante en mi vida. Una persona que cuando fui pequeño lo significaba casi todo y que ha hecho que tanto mi familia como mi felicidad se tambalee.

-Cosas secundarias... Conseguí el título de bachiller, eché de menos a mis amigos (muchísimo, quizás demasiado), sufrí por amor y gané por amor, dediqué los goles que anotaba a las personas que me importaban, perdí a “proyectos de amigos” pero recuperé a muchos viejos amigos que parecían que no volverían jamás,...

En definitiva, ha sido un año tan solo regular. He ganado mucho, más de lo que he perdido, pero las pérdidas me han afectado más que las derrotas.

Cambiaría algunas victorias conseguidas porque estuvieses aquí disfrutando las que nos quedan con nosotros. Te quiero abuelo y lo seguiré haciendo siempre, no lo olvides.

25 de diciembre de 2012

Nuestro comienzo


Empecé a prepararme para la “cita” una hora antes, para no llegar tarde. En la boca de mi estómago había un nudo de nervios que no podía controlar. Apenas comí ese día, apenas pude hacer nada ese día, ella ocupaba todos mis pensamientos.

Cuando terminé de arreglarme partí hacia el lugar donde debería estar ella, sin ni siquiera mirar el reloj. Cuando llegué me inundaron las dudas: “¿Y si me ha hecho venir para reírse de mí?”, “¿Y si quieres vengarse de todo el daño que le había hecho antes?”, “¿Y si todo era mentira?”… Estas dudas hicieron acrecentar el dolor en mi estómago, fue entonces cuando me di cuenta de que quizás, en mi mundo de dudas, ya había pasado la hora… Ni en broma, aún quedaba diez minutos para la hora acordada, o al menos eso era lo que indicaba el reloj de mi móvil. De repente, mi móvil vibró en mi mano, un mensaje “Que extraño, nadie me envía mensajes a esta hora”-Pensé, lo abrí y era un mensaje de ella diciéndome: “¿Bajo o te dejo esperando?”, pensé durante medio minuto un buen mensaje de respuesta y se lo envié: “Si no estás aquí en diez minutos me iré.” Mentí, le hubiese esperado en ese escalón hasta que hubiese bajado, ya pasasen horas, días, meses o años. Esta vez no se escapaba de mí, la necesitaba y la necesitaba ahora.

En menos de dos minutos ya la tenía enfrente de mí, desordenada, con su melena castaña al aire y sus ojos color Coca-Cola mirándome fijamente, me encantaba(me sigue encantando). En ese momento las dudas que tenía anteriormente se disiparon para dejar lugar a otras… “¿Querrá un beso, un abrazo o un apretón de manos?” era la principal duda que se instaló en mi cabeza. Finalmente fue un abrazo, aunque por unos instantes dudé entre un abrazo o un beso apasionado…

La tarde transcurrió tranquila, sin tapujos, sin mentiras,… Como do viejos amigos que se vuelven a encontrar. Debía demostrarle que había cambiado, que no era el de antes, que había madurado(o al menos eso creía yo). Nos sentamos en un banco, con el Sol ocultándose, y nos pusimos a hablar de nuestra vida juntos.

Admitió que me quería, que me amaba, que siempre me había amado pero siempre se hizo la difícil y que quería estar conmigo. Por un lado estaba satisfecho de que tenía razón, siempre supe que le gustaba, pero a la vez estaba triste, mis labios tenían dueña. Una dueña que los había encadenado a ella, que hacía tiempo que engañaba y que hacía tiempo que no sentía nada por ella salvo un poco de cariño.

Me sentía inútil, la mujer que siempre había deseado enfrente mía y lo único que podía hacer era negar con la cabeza y pensar lo más rápido que pudiese como salir de aquella encrucijada. Necesitaba hacer algo, necesitaba pensar con mayor claridad, pero tampoco quería hacerlo, la quería a ella y la tenía enfrente de mí diciéndome que me amaba… Era un imbécil.

De repente, un paso de ella me evadió de mis pensamientos, se acercó y sus labios rozaron los míos. Era un beso, me estaba besando, la chica de mis sueños, la mujer que siempre había deseado me estaba besando… No me lo podía creer, era mágico. No sé cuánto duró ese beso, ni siquiera me fijé en las personas que estaban a mi alrededor, solo estaba atento a ella, a sus labios y a su bienestar. Nada existía, salvo nosotros dos amándonos a cada instante.


Ella había elegido por mí y desde ese momento supe que el resto de mi vida estaría junto a ella.

Gracias, por ser valiente por los dos. Te amo Cristina.