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12 de julio de 2013

Y ¿De qué sirve huir?

Huyo, me escondo en risas, en locuras, en tonterías, en mí mismo… Me escudo en sentimientos….

Pero… ¿De qué sirve? Ella sigue ahí, pegada y siempre vuelve. Sus (Nuestros) recuerdos vuelven una vieja canción de verano.

Y huyo y me escondo, no quiero sentimientos. Ella es una estrella y yo una simple nube…

-Quizás estamos demasiado lejos- Pienso mientras escucho nuestra canción.

Ella un ángel y yo un simple humano. 

Y aquí estamos yo, nuestra canción, nuestros recuerdos y tú tan lejos de mí. 

10 de abril de 2013

Recuerdos, que explotan, anclados en una imagen.


-Toma, hemos decidido que tú también deberías tenerla, pero tendrás que prometerme que no sufrirás.
+ ¿Qué puede ser que me haga tanto daño?
-Prométemelo.
+ Te lo prometo, ahora dámelo.



Y me lo dio, era una imagen de un papel dibujado, sin más.
Al principio pensé que era una tontería, una payasada típica de nosotros... Pero después me fijé en el papel escrito y en la habitación dónde estaba.



Era su mesa, era su letra y era la marca de sus labios reflejado en aquella tarjeta. Esos labios que tantas veces me habían aconsejado, que me habían hecho feliz, que tantas veces me invitaron a soñar... Y solo pude llorar, llorar por los miles de recuerdos que bombardearon mi cabeza, llorar por todos los mensajes cifrados que me había dejado con aquellas letras, llorar por todas las veces que escuché “Te quiero” de esos labios.

Recordé una situación en especial, estábamos sentados en una calle a la espera de que los de seguridad no se fijaran en nosotros para entrar en una discoteca. Ella me miró, sonrió y me susurró al oído que todo saldría bien, y si no salía bien que la acompañara a casa. No salió bien, como era de esperar, y la acompañé a casa. Durante todo el trayecto fueron risas, chistes y cotilleos, a los cuales yo no le daba importancia pero me hacía sentir importante. Fue entonces cuando llegamos a su portal, me dio un beso inesperado, me susurró un te quiero y subió a su casa.

Yo deambulé por las calles hasta encontrar un banco que me permitiese mirar al cielo, cuando lo encontré me senté en él y miré al cielo. Buscaba la luna, esperando que ella solucionase mi problema, pero no estaba.

“Quizás todo sea la luna.”-Pensé- “Que juega conmigo tanto cuando está como cuando no está.”

+ He roto mi promesa, pero gracias por hacer que no la olvide.

14 de marzo de 2013

Porque siempre estarás conmigo.



Esta canción va dedicada a todos aquellos que, por circunstancias del destino, hoy no pueden estar con nosotros, viviendo y compartiendo nuestra felicidad, alegría, tristeza, frustración… Por todos aquellos que se fueron sin saber que aún le necesitábamos.

Va por vosotros. Va por ti, pequeña.



"Tranquilo te estaré esperando porque sé que llegarás tarde, como siempre."

29 de enero de 2013

Orgullo


-Hi girl-
-Hi boy-
-¿Quién es ese de tu foto?-
- Mi novio-

Y mi mundo se desplomó, estaba con el “enemigo”, estaba con alguien que trataba de hacerme la vida imposible ¿Por qué mi princesa tenía que estar recluida en su cárcel? No era justo. Y mi orgullo no paraba de decirme que ese era un golpe bajo y que había que devolverlo pero más fuerte, pero no hubo fuerzas… Hubo rabia contenida y que tenía que explotar. Me fui, lejos, a un lugar donde pudiese explotar sin importarle a nadie. Desaparecí no sé cuánto tiempo sin hablar con nadie salvo conmigo mismo.

Cuando la rabia se había esfumado, volvió el orgullo y el odio y se asentaron en mi corazón. Había que hacer daño y no importaba el precio. Tomé una foto de un beso y la puse.

“Si reacciona de forma extraña, siente algo por mí”- Pensé, muy convencido.
-Hi boy-
-Hi girl-
Y todo era igual, solo era uno más y él era el especial. Había perdido esa batalla y había perdido lo más importante, a ella.

“Igual estaba enamorado…”

24 de enero de 2013

Una despedida


Y esta es la primera entrada que te dedico y la última.

Tú, que siempre has significado tanto para mí, que tanto he luchado por ti, que mucho he perdido por ti, que a tanto he renunciado por estar contigo,… Todo lo has tirado a la basura.

Has hecho que me arrepintiese de algo que, hasta hace poco, me sentía feliz por haberlo vivido. Has hecho que todo este tiempo que hemos vivido juntos no sirva para nada, todo se ha hecho cenizas que el viento se ha llevado(al igual que nuestras fotos).Has hecho que todas las batallas fuesen en vano. Has hecho que las veces que te defendí no sirviesen para nada. 


Y ahora solo puedo decirte que si alguna vez te hice daño, lo hice con  esa intención y espero que tu odio vaya dirigido solamente hacia mí.

Y ya no somos nada, no somos ni tierra, ni cielo, ni estrellas… Solo somos un alma perdida y un alma encontrada.

11 de enero de 2013

Era interminable...


Mi conciencia estaba tranquila, le había dicho todo lo que sentía tanto en ese momento como antes. Por fin podría conciliar el sueño que tanto ansiaba, al menos eso creía.

Pero no fue así.

Mis noches se volvieron más intensas, con muchas más dudas y mi interior necesitaba una respuesta. Una respuesta que no llegaba y cada día que pasaba se hacía menos y menos soportable el dolor que expresaba mi cuerpo por esa respuesta.

Las noches contagiaron a los días, los días a las horas, las horas a los minutos y todo se hizo eterno. El tiempo en sí se volvió interminable, insoportable sin aquella respuesta. Y solo Numb resonaba en mis cascos.

Al principio quise una respuesta elaborada y sencilla, que me dejara claro su punto de vista. Pero con el tiempo me conformaba con un “Lo he leído, me has hecho demasiado daño para que te perdone. Adiós.” Preferí sentir el mayor dolor a aquella angustia que me mataba dolorosamente poco a poco.

Y el día menos esperado, cuando toda esperanza sobre una posible respuesta se había esfumado… Sucedió. Hubo una respuesta, la cual me plantearía nuevas dudas, pero yo me ilusioné por esa respuesta. SU respuesta.




Dime, de qué manera o forma conseguiste que, por ti, rompiese mis normas.



Yo, era un manojo de nervios manejado por tu cuerpo.

3 de enero de 2013

Resumen de 2012


Bueno, voy a resumir este año que ya se ha ido en unos breves párrafos donde pondré lo elemental:

-Lo principal, encontré a mi chica perfecta. Lo sé, la perfección no existe pero ella hace que sus imperfecciones me encanten. Gracias por ser mi efímero sueño eterno.

-Lo principal de lo secundario, perdí a otra persona importante en mi vida. Una persona que cuando fui pequeño lo significaba casi todo y que ha hecho que tanto mi familia como mi felicidad se tambalee.

-Cosas secundarias... Conseguí el título de bachiller, eché de menos a mis amigos (muchísimo, quizás demasiado), sufrí por amor y gané por amor, dediqué los goles que anotaba a las personas que me importaban, perdí a “proyectos de amigos” pero recuperé a muchos viejos amigos que parecían que no volverían jamás,...

En definitiva, ha sido un año tan solo regular. He ganado mucho, más de lo que he perdido, pero las pérdidas me han afectado más que las derrotas.

Cambiaría algunas victorias conseguidas porque estuvieses aquí disfrutando las que nos quedan con nosotros. Te quiero abuelo y lo seguiré haciendo siempre, no lo olvides.

30 de diciembre de 2012

Dreams #2


No fue el único sueño que tuve contigo, tuve muchos más.

Casi todos eran similares, apenas cambiaban detalles: de dónde estaba la puerta, color de las cortinas, color de las sábanas,…

Pero hubo uno que también se quedó guardado en mi mente.



Esta vez despertaba solo, en una casa que nunca había visto jamás, ni en otros sueños, la casa estaba desierta y apenas se escuchaba una televisión al fondo. Algo me parecía extraño ya que todo me parecía extrañamente familiar, sabía dónde estaban todas las cosas: mi camiseta del pijama, el cuarto de baño,… pero me pareció algo extraño el notar que había una habitación de más. Me metí en el baño y me lavé la cara, después, salí hacia el salón y allí estaba, un niño pequeño viendo la tele. No me impresionaba, lo apreciaba como algo normal.

-¿Qué quieres para desayunar?- Pregunté.
-Cereales- Acertó a responder.

Cogí un bol bastante grande, lo llene de leche y lo llené de cereales. Me tumbé a su lado en el sofá y seguimos viendo la tele y tomándonos los cereales juntos. Terminamos de desayunar y fui a arreglar la cocina mientras él se fue corriendo a arreglar su habitación. Después fui a su habitación a jugar con él durante toda la mañana hasta que, en un momento determinado, vi una foto tuya en un marco y sonreí.

*Ojalá estuviese aquí- Pensé*

De repente escuchamos como la puerta se cerraba, el pequeño salió corriendo gritando “¡Mamá!”.

-Al parecer alguien me ha escuchado-Decía solo en la habitación del pequeño.

Fui a tu encuentro en el salón, y allí estabas mágica, luminosa, perfecta… Junto al pequeño que solo te explicaba lo que había hecho durante la mañana. Entonces te acercabas a mí y me dabas un beso dulce. Después tomabas al pequeño en brazos y lo hacías girar.


-Me he vuelto loca ¿sabías?-Me decías
-No importa, las mejores personas lo están-Te respondía

Era entonces cuando una luz me trasportaba a la fría realidad, sin casa propia, sin cereales, sin niños y, lo más doloroso, sin ti.

29 de diciembre de 2012

Dreams #1


Hace tiempo, pensé que ya te había olvidado, que no me importabas y que no eras nada salvo un recuerdo lejano.

Pero todo cambió esa misma noche, porque soñé contigo y no sólo contigo.

En el sueño, yo despertaba y, aparentemente, estaba solo. De repente, noté una presencia en mi espalda por lo que me giré y allí estabas tú, dormida, sin más ruido en la habitación que tu respiración a escasos centímetros de mi boca, tan dulce, tan inocente, tan perfecta… Estaba tan concentrado en adorar cada uno de tus detalles que apenas noté como se abría la puerta de la habitación.

Alguien había entrado en el cuarto y se había metido bajo las sábanas de nuestra cama y, no sólo eso, sino que estaba subiendo hacia nosotros. Fue entonces cuando la vi, era una niña de apenas unos dos años, tenía esa mirada que tantas veces había visto en el espejo ¡tenía mi mirada! Y ese pelo castaño que tanto me gustaba de ella. Siguió subiendo hasta mi pecho y me abrazó fuertemente.



-Papi, vente a jugar conmigo- Replicaba.

-De acuerdo, iré- Le dije, mientras me incorporaba y la dejaba en el suelo- Pero antes despierta a tu hermano.



Antes de dejarla en el suelo me fijé en que mi antebrazo reflejaba dos tatuajes, sus nombres, no conseguí centrarme en ellos porque me distrajo saliendo corriendo hacia la habitación en busca de su hermano. Entonces, me giré para verla dormir, pero no estaba dormida, sino de rodillas encima de la cama, mirándome con esos ojos marrones. Me acaricio las mejillas con sus manos y me atrajo hacia sus labios, los cuales mordieron mi labio inferior y me dedicó una mirada perversa antes de  tumbarse en la cama.

-No empieces una guerra de besos que no puedes ganar-Le advertí.

Y me tumbé encima de ella besándola, amándola,… Era feliz junto a ella. Y justo en el momento en que cerré los ojos para poder disfrutar de ese momento desperté, sólo en mi cama.

Mi corazón sangraba y yo sabía que nunca podía olvidarme de ella. Se había ganado un hueco en mi corazón más grande de lo que yo podía imaginar. Y allí me quedé, sólo, llorando, sabiendo que mi vida junto a ella sería mejor.

24 de diciembre de 2012

Comienzo...


Todo fue extraño, me costaba asimilarlo. Era muy extraño tener sentimientos por una persona, era alguien que había traspasado mi armadura echa por hielo, dolor, rabia y furia contenida y había llegado a mi corazón. Y no sólo para estar efímeramente sino que se adjudicó un sitio en mi corazón de fuego e invadió la mayoría de éste haciéndolo completamente suyo.

Pero como todo principio, fue muy difícil mantenerla allí. Solía fallar en lo que no debía, solía fallarle a ella, a todo lo que necesitaba para ser feliz. Todo por mi estúpido orgullo y por mi inútil ego.

La esperé, mucho tiempo. ¿Quién sabe si fueron minutos, horas o días? Lo importante es que la esperé en su portal, dispuesto a declararle todo lo que sentía, dispuesto a hacer todo lo que pudiese hacer para hacerla feliz y para robarle, al menos, un beso de sus labios.

Pero no apareció, la noche se tornó junto a mí y la luna me susurró que ella no vendría que no era para mí, que perdía el tiempo allí y que lo mejor sería marcharse y así hice. Aquella noche, y las siguientes a ésta, me dormí con lágrimas en los ojos, recordando cada instante perdido junto a ella, cada te quiero sincero que pude decirle y no le dije, cada sonrisa suya que hacía encender mi corazón, cada letra de nuestra canción… Y la hice mía, a la canción, no paraba de escucharla, día y noche, así tenía un pedacito de ella junto a mí.



Cada noche intentaba olvidarla, pero siempre que empezaba a hacerlo había un recuerdo que me hacía a la vez muy feliz y muy desafortunado: sus labios, a escasos centímetros de los míos. Y ese recuerdo se estancó en mi memoria diciéndome, antes de comenzar a olvidarla, “Por favor, mantén este recuerdo. Sólo éste.”  Le hacía caso. Y me autodestruía.





Y hubiese espera mil horas más en el portal si tu luna no me hubiese obligado a marcharme.


“Yo te quiero a ti, lo quiero todo de ti, ser tú y yo, todos los días.”

23 de diciembre de 2012

El fuego atrapado por el hielo.



Un corazón de fuego envuelto en una armadura de hielo.

Y así es está mi corazón y siempre lo ha estado. Es un lugar cálido, alegre, confortable y sencillo. Pero está rodeado con una armadura de hielo que yo mismo construí para que nada ni nadie pudiesen acceder a él fácilmente.

Tuve que protegerlo del dolor que me producía fallar una y otra vez a mis seres queridos, del dolor que los llamados “amigos” me provocan, del dolor de los amores pasajeros que vinieron y se fueron en un instante, del propio dolor que yo me proporcionaba por no ser lo suficientemente valiente (o por ser increíblemente tonto) y por el dolor de la indiferencia que me rodeaba.

No fue fácil pero tuve que hacerlo, no podía caer en esos momentos. Tenía que ser fuerte y sólo era fuerte si asesinaba a cada uno de los sentimientos que poseía.

Y eso es lo que hice, destruí (o al menos eso creía) todo lo que sentía, todo lo que aspiraba a hacer y todo mi pasado, y tan solo me quedé con el presente que estaba viviendo.

Y justo cuando creía que ya nunca jamás iba a tener sentimientos, que iba a ser inmune a todos los problemas que me pusiese la vida por delante, apareció ella y su mirada de fuego. Tumbó todas mis expectativas, mi corazón quedó al descubierto, sin defensas ante el calor que su mirada, su cuerpo, su sonrisa, su voz y su pelo me proporcionaba.

Junto a ella era un libro abierto, no tenía miedo de contar nada, no tenía secretos, nada me podía hacer daño si ella estaba allí. Pero ella no siempre estaba, en mi mente se creó un rencor, un rencor creado por un sentimiento de querer ser como era antes y eso provocaba que, en ocasiones, la perdiera.

Y la perdí, y con ella se fue el calor de aquellos días y el frío del invierno volvió a establecerse en mi cuerpo para que el dolor que me provocaba su ausencia no fuera tan intenso.


“-Se ha ido, y temo que sea para siempre.
-Tranquilo, hay más y mejores peces en el mar.
-Yo no quiero otro pez, la quiero a ella.”










Y pensé que quemé todos sus recuerdos en una hoguera pero era su recuerdo el que poco a poco me consumía y lo único que pude hacer fue ocultarlo en una esquina de mi alma.

15 de diciembre de 2012

Y tu recuerdo me consume


Siempre está compuesto por “ahoras”

Estas eran sus palabras, las que más me impresionaron nunca y las que solía repetir. Era algo que le identificaba, como su olor a dulce, su sonrisa rara, sus miradas acusadoras, su forma de no saber mentir, su maldad contenida, su melena “castaña” al vuelo, sus fuertes golpes, en definitiva… Ella.

Siempre hemos sido especiales, TODOS… Un grupo de “frikis” que un día se armaron de valor y decidieron juntarse para poder verse las caras, aún recuerdo la cara de asombrados de todos.

Decidimos crean ese grupo de frikis, juntarnos y hacer crecer nuestra amistad, alimentarla con risas y confesiones secretas, tan secretas que nadie más debería saberlo.

Hemos crecido, hemos ¿madurado? Supongo que la vida nos ha obligado a madurar, nos ha hecho mucho daño la realidad en la que vivimos ¿Sabes pequeña? En estos tiempos en los que estamos, tiempos que a ti te encantaban pasar, se te echa mucho de menos. Tú forma de insistir en ir a comprar regalos, tu forma de insistir para que nos veamos… Se te echa de menos entera.



Porque hace mucho que ese grupo no se junta, básicamente desde que no estas, no hay razón para volver a salir juntos, no hay nadie que nos una, el juego finalizo hace mucho y no nos quedan continuaciones. Poco a poco nos hemos vuelto a distanciar, a ser cada uno como éramos antes, cerrados herméticamente.

Te necesitamos ¿Sabes pequeña? Necesitamos a alguien que nos anime, que nos inyecte felicidad extra y que critique todos nuestros regalos.

Ayer sentí tu abrazo, cuando menos me lo esperaba, con mis defensas sin posibilidad de respuesta, sentí un abrazo largo y tu aroma en mi nariz, incluso añadiría que sentí tus pelos en mi espalda, un abrazo largo y continuado de los que acaban con un “Todo va a salir bien, ya verás”. Y me vine abajo, me deprimí hasta el punto de tener que cerrar todos mis poros de mi piel para no destrozarme en pedazos. No era mi día y tú lo catapultaste a una nueva versión de dolor. Ayer te necesitaba y tú no estabas para curar mis heridas.

Te echo de menos, espero que al menos, estés donde estés, te lo estés pasando en grande, estés sonriendo, y mirando cómo no paro de cagarla a cada instante, de cómo nos distanciamos y sé que próximamente harás algo para volvernos a unir.

Al final, como ya sabrás, no hubo fiesta de despedida, simplemente una pequeña reunión llena de lágrimas.

No sé si podré vivir con este dolor, no sé si algún día podré olvidarlo todo, no sé ni tan siquiera qué hacer ahora mismo… Bueno, llorar con tu recuerdo es lo que hago ahora mismo.

Te echo de menos, pequeña. “Te fuiste y te llevaste contigo todos mis secretos.”

“Pero hay ahoras que duran para siempre.”